El sindicalista fue arrestado y puesto en libertad el primer día de suspensión del paro
La normalidad volvió ayer a los centros deportivos concesionados de toda Galicia afectados durante los últimos 36 días por la huelga de trabajadores. Algunos centros se vieron casi desbordados por los usuarios, que abarrotaban las instalaciones tras este obligado parón. «O acordo reflicte que se tomou ás 23 horas e 59 minutos para que non fora ao día seguinte, pero pasaba da unha da mañá cando acabamos», relataba ayer un responsable de la CIG en la puerta de la comisaría de A Coruña, donde esperaba la salida de Salvador Cerqueiro Aradas, secretario comarcal de servicios de la CIG, detenido al parecer por haber causado daños en unas piscinas durante el conflicto laboral.
Cerqueiro explicó que en la noche del pasado lunes lo llamó la policía «para ver se podía pasar hoxe [por ayer] a iso das catro da tarde pola comisaría e dixen que si». Sin embargo, «xurdiume unha ocupación e cando me chamaron a esa hora dixen que non podía ir nese momento e aí quedou a cousa; pero non pasaran nin dez minutos e xa estaban na miña casa para determe e casi nin me deixan pechar a porta».
El sindicalista fue trasladado primero a la Comisaría Superior de la Policía Nacional y luego al cuartel de Lonzas, donde, según explicó, se negó a declarar hasta conocer cuáles eran los cargos que se le imputaban. Luego fue llevado de nuevo a la comisaría, ante la que se habían concentrado un grupo de delegados de la CIG para protestar por la detención. «Cando nos íbamos -relató el secretario comarcal, Paulo Carril- chamaron a un compañeiro dos que estabamos alí para identificalo». Se trataba de Miguel Calvo Souto, delegado de este sindicato en Gaia, una empresa concesionaria de instalaciones deportivas. Tras ser identificado, abandonó el lugar con sus compañeros.
Fuentes de la CIG indicaron que la acusación contra Cerqueiro estaría relacionada con los daños registrados en unas piscinas durante la huelga.
De todos modos, tuvieron duras palabras para quienes ordenaron el arresto, «feito xusto o día despois de chegar a un acordo sobre a folga, e na súa casa, como nos anos setenta». El sindicalista Cerqueiro queda ahora pendiente de que lo llamen a declarar en el Juzgado de Instrucción número 2 de A Coruña.
Mato y las críticas socialistas
Por otra parte, la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, afirmó ayer en Radio Voz que tras más de dos años de negociación «la situación se enquistó hace un par de meses, pero la Xunta ha cumplido con lo prometido y ha forzado un cambio de opinión en las empresas, que no tenían intención de negociar».
Mato rechazó las acusaciones de alcaldes socialistas sobre la falta de acción de su departamento. «No es inteligente que una Administración acuse a otra de algo que podría haber ayudado a solucionar porque, además, la mayoría de las instalaciones son municipales y, a lo mejor, rebajando el canon a las empresas, estas hubieran podido alcanzar otros convenios económicos».
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